Cuando se habla de la República de Venecia, se piensa de inmediato al Dux, figura emblemática; menos conocida – en cambio – es la figura de la Dogaressa, título atribuido a la consorte del dux. Si durante más de mil años fueron 120 los dux que gobernaron la ciudad, sólo hay informaciones de 62 Dogaresse.

Dogaressa

Pues… ¿Quién era la dogaressa?

Hasta el siglo XIII las aspiraciones dinásticas de las grandes familias ducales dictaron la elección del cónyuge en relación con la política exterior. Las primeras consortes del jefe supremo del Estado no son venecianas y casi no se mencionan sus nombres. Sabemos, por ejemplo, que en el año 804 fue elegido dux Obelario que contrajo matrimonio con Carola, una condesa franca, se dice que fue el mismo Carlo Magno que se la dio como esposa.

La última dogaressa extranjera fue la bizantina Anna Theodora Dukas que se casó con el dux Domenico Selvo en 1077 y trajo desconcierto a Palacio Ducal y entre los venecianos por sus lujosas costumbres. Theodora se lavaba con aguas perfumadas; sus habitaciones olían a incienso y esencias, y sobre todo nunca tocaba la comida con los dedos, sino que los eunucos se la cortaban y ella se la llevaba a la boca con una especie de tenedor de oro con dos o tres dientes; enseñó a las damas el uso del maquillaje e introdujo a Palacio una danza tradicional bizantina.

Anna Teodora

Y… ¿qué papel jugaba la dogaressa?

En primer lugar tenía que ser de origen veneciano y noble: de hecho, desde 1275, se prohíbe al dux y a sus hijos casarse con mujeres extranjeras sin la aprobación del Consejo Mayor y el futuro cónyuge debe ser noble. A este propósito hay que recordar a dos dux que causaron sensación por casarse con plebeyas: Marco Corner, que antes de su elección se había casado con una mujer del pueblo, y el sesentón Paolo Renier que llegó a Venecia desde Constantinopla con una hermosa joven pero de orígenes humildes que – según se decía – era bailarina o equilibrista.

Poco a poco, la dogaressa desempeña un importante papel de «primera dama» y está rodeada por la magnificencia y los honores reservados al dux.

También para la dogaressa existía el uso de la ceremonia de coronación, durante la cual tenía que suscribir la promisión ducal y cumplir con todos los procedimientos y normas ducales, además de estar presente durante las suntuosas ceremonias.

Consigue el título de Serenissima esposa del dux veneciano y comienza a llevar trajes de ceremonia ricamente adornados con oro, con enagua de brocado y sólo a ella se le concede el uso de collares de perlas. Hasta su entrada a Palacio Ducal se le recibe con pompa extraordinaria y su coronación como dogaressa se transforma en un momento de gran celebración.

Llega a la Plaza de San Marcos y a Palacio Ducal a bordo del Bucintoro entre el estruendo de la artillería y las campanadas entra en la basílica de San Marcos acompañada por un largo cortejo. Las fiestas continúan con ricos banquetes animados por música y baile, fuegos artificiales, cazas de toros y torneos.

Con motivo de la coronación de Morosina Morosini en 1597, la ceremonia comenzó en el salón de Palacio Grimani, donde la dogaressa recibió a los concejales de la Signoria y al representante del Senado, pronunciando el juramento de lealtad a la República y donando a los nobles bolsas de oro y las oselle, monedas con su propia imagen.

A seguir se embarcó en el Bucintoro y empezó el desfile hasta San Marcos.

Desembarque de Morosina Morosini – Andrea Vicentino

Era elegantísima, llevaba una túnica y una capa de oro con flores de plata: en la cabeza el corno ducale con  un largo velo de seda y, en el pecho, un collar de oro con una cruz de diamantes. Se habla de una procesión de 14 góndolas cubiertas de damasco carmesí y de las salas de Palacio Ducal decoradas con tapices, alfombras de gran valor, damasco y paños de oro; mientras que el rico banquete tiene lugar en la sala  del Consejo Mayor.

Retrato de Morosina Morosini – Domenico Tintoretto

Además, para la investidura de Morosina Morosini en 1597 y de Elisabetta Querini en 1694 se acuñan oselle de oro, plata y cobre.

Oselle

Oselle de Morosina Morosini

Después de estas fiestas y – tal vez – por su excesivo coste, en 1645 el Consejo de los Diez suprime cualquier tipo de ceremonia considerada innecesaria hasta 1694, cuando excepcionalmente, por última vez, se celebrará la coronación de Elisabetta Querini,  esposa de Silvestro Valier.

Retrato de Elisabetta Querini Valier

Osella Elisabetta Querini Valier

Es espectacular también el funeral de la dogaressa cuyo cuerpo, como el del Dux, está embalsamado y exhibido en el Palacio Ducal, mientras que las exequias se celebran en la iglesia de San Juan y San Pablo.

A la dogaressa se le excluía de toda forma de ejercicio del poder y se le requería modestia y privacidad (para exaltar  estas cualidades, cada año, durante la fiesta de la Ascensión un grupo de hombres y mujeres de la isla de Poveglia se presentaban a Palacio Ducal y le entregaban a la dogaressa  unas pocas monedas de cobre para comprar un par de zapatillas).

Sin embargo, podía desempeñar un papel cultural, gracias a la educación y formación que recibia, por ejemplo, organizando tertulias literarias con artistas y poetas. Nada más recordar a Loredana Marcello Mocenigo que no sólo se interesó en la botánica después de su encuentro con Melchior Wieland, sino que cultiva personalmente su jardín botánico en la Giudecca, además de relacionarse con la Academia de la Fama, un círculo de amigos eruditos.

Loredana Marcello Mocenigo

Las dogaresse Giovanna Dandolo y  Morosina Morosini, fomentan el arte del encaje de la isla de Burano, fundando también una escuela.

Elisabetta Querini Valier – ya nombrada por el esplendor de su ceremonia de investidura – siempre fue muy atenta y generosa con los  desheredados y jugó un papel de consejera que le permitió influir en las decisiones políticas de su marido.

Todavía hay mucho por descubrir acerca de las primeras damas de la República de Venecia y para ello les esperan BestVeniceGuides.

Marta Gabassi
BestVeniceGuides
www.thinkvenice.com

Documentos:

Le Dogaresse, Pompeo Molmenti;

Il Doge di Venezia, Giorgio Ravegnani;

I Dogi di Venezia, Andrea Da Mosto;

La dogaressa erudita. Loredana Marcello Mocenigo tra sapere e potere; di Dorit Raines in  Donne di potere nel Rinascimento;

Translations: Italiano