El león de Venecia (Ia parte). Una fiera intrigante

Dic 18, 2020arte, curiosidades y tradiciones venecianas, escultura0 Comentarios

 

Una misteriosa estatua de bronce con aspecto leonino, alas y una mueca cruel en el rostro es la obra de arte público más icónica de Venecia, está situada encima de una de las dos columnas del muelle de la Piazzetta.

León de Venecia, escultura, bronce

Entre los muchos leones que ornan la ciudad se distingue por su singularidad. En mi artículo ‘¿Por qué en Venecia los leones tienen alas?’ prometí dedicarle esta nota independiente.

La silueta del León de la columna, Venecia

A pesar de exhibirse durante más de 700 años en un lugar de relievo (las citadas columnas enmarcaron secularmente la entrada principal de la ciudad), haber encantado varias generaciones de locales y forasteros y provocado la imaginación de muchos estudiosos, su recóndito origen permanece tal.

Anónimo, miniatura, La Piazzetta, siglo XV, Biblioteca Bodleian, Oxford, UK

Ni siquiera conocemos la fecha exacta de su colocación. Tradicionalmente se acepta el 1172 como año del levantamiento de las columnas, no se sabe si entonces la estatua estuviese en la ciudad. La nombran por primera vez en una deliberación del Consejo Mayor de 1293, ya estaba en la columna y necesitaba arreglo. El emplazamiento debe haber ocurrido entre finales del siglo XII y parte del XIII.

Francesco Guardi, La Piazzetta, siglo XVIII

Añádase a la escasa documentación:

  • la posición (encontrarse a quince metros del suelo le daba visibilidad de lejos pero impedía un examen eficaz)
  • la elaboración heterogénea (está formada por partes de procedencia y cronología diferentes)

Tampoco tenemos testimonios claros de descendimientos antes de finales del siglo XVIII.

La insuficiencia de datos aptos a identificar el objeto ha multiplicado, a lo largo de los años, conjeturas distintas y algunas disparatadas.

Las dos columnas de la Piazzetta al amanecer

Les recuerdo que el león alado en nuestra tierra posee un significado doble: religioso y político, simboliza contemporáneamente al santo patrono Marcos y a la República Serenísima, era la insignia más distinguida de la nación veneciana y la más apreciada por su pueblo; todavía hoy la ciudad se identifica con él.

La bandera de Venecia con el león alado ondeando en la Plaza de San Marcos

Tal era la popularidad del animal fantástico que, durante la dominación francesa, los napoleónicos se ensañaron contra su imagen; destruyendo las estatuas pretendían cancelar la memoria gloriosa de la república recién subyugada.

León de Venecia, relieve roto por los napoleónicos, hoy recompuesto,
Procuradurías Nuevas, Venecia

El de la columna se salvó, en 1797 lo incorporaron al ingente botín de obras de arte que tomó el rumbo de París; para la mudanza le extirparon las alas, el rabo y dos piedras de valor que iluminaban los ojos (de estas últimas se perdió el rastro).

Desmontar la pieza de su alto pedestal ofrecía la oportunidad de estudiarla con atención pero el objetivo de los franceses no era la clasificación, era el pillaje.

Pierre-Gabriel Berthault, Entrada en París del botín de Napoleón, grabado,
(1803)

La llegada del león mutilado a la capital francesa coincidió con las obras de embellecimiento del área de Los Inválidos, encargadas por Napoleón. Lo destinaron a decorar una fuente ubicada delante del Hospital de los inválidos y en ella lo colocaron sobre un pilar, montando con desprecio el rabo entre las piernas, exponiéndolo humillantemente al escarnio público.

Fuente de la Plaza de los Inválidos, dibujo, Biblioteca Nacional de Francia, París

Gracias al Tratado de Viena regresó a Venecia, en diciembre de 1815, junto a los Caballos de San Marcos.

Antes de su llegada, impacientes  por restituir el signo patrio a la columna, los venecianos habían colocado en ella una escultura de madera cubierta de cobre, realizada por un maestro de escultura del astillero, cuya modesta apariencia no encontró mucho aprecio.

G. Borsato, L. Martens, Desembarque de los Caballos de San Marcos, grabado,
1815, Museo Correr, Venecia

El legítimo desembarcó en Venecia despedazado, mientras los franceses lo bajaban de malagana se cayó ‘accidentalmente’ y se hizo añicos, la ardua labor de recomposición la llevo a cabo el escultor Bartolomeo Ferrari (su hijo en una carta afirma que el bronce estaba fraccionado en 84 fragmentos grandes y muchos pequeños). Para las autoridades era prioritario armarlo con presteza y el Ferrari en cuatro meses lo restauró y con gran regocijo de la población retornó a su puesto en las alturas.

La prisa por reintegrarlo eliminó, otra vez, la posibilidad de un estudio conciso.

Ippolito Caffi, La Piazzetta de noche, siglo XIX

En 1883 el arqueólogo veneciano Giacomo Boni, ansioso de resolver el enigma de la bestia voladora, decidió aproximarla; construyó una escalera de quince metros y con el entusiasmo de sus veinticuatro años se trepó por ella, alcanzándola.

Carlo Naya, El león de Venezia, fotografía, siglo XIX

¿Habrá la fiera veterana, conocedora de los ajetreos de la historia, sentido simpatía por el intrépido joven? Pues sí, cómo ignorar al especialista que le dedicará el primer artículo científico, abriendo las puertas a una investigación sistemática de su persona.

¡Atención! No quiere decir que haya revelado su origen, ese se mantiene oculto, pero muchas dudas sobre su vida se han disipado. He podido acercarme a este tema gracias a los estudios de Bianca Maria Scarfì y Giovanna Nepi Scirè. A las interpretaciones más recientes le dedicaré otro artículo.

Canaletto, Regreso del Bucentauro el día de la Ascensión,1732, colección
privada, Italia

Y no olvides que si quieres conocer los secretos y las peculiaridades de nuestra ciudad debes dejarte guiar por una Best Venice Guides.

Dra. Mercedes Marrero de Schena
Best Venice Guides
mercymarrero@gmail.com