Mi bachillerato: el «Marco Foscarini»

Ene 15, 2021curiosidades y tradiciones venecianas, sociedad0 Comentarios

 

Ya pasaron algunos años de cuando terminé mi escuela superior, mi bachillerato, consiguiendo la licencia de estudios clásicos. ¡Llevó un poco de tiempo de verdad, pero no demasiado y como una mujer no revela nunca su edad, ni siquiera bajo tortura, no diré en que año fue! Vivía en el Lido de Venecia en aquellos tiempos y asistía a la escuela “Marco Foscarini”, curso A, en el barrio de Cannaregio.

No me daba cuenta en esos momentos, (ocupada con las traducciones del griego antiguo y las pruebas de matemática) qué cada día al cruzar el umbral de mi escuela, entraba en un edificio con un pasado glorioso y una profunda fe religiosa. Era realmente un ex convento de monjas agustinianas, dedicado a Santa Catalina.

Las aulas, ubicadas en el último piso, se seguían en los pasillos de las ex celdas monásticas y además existía el claustro. Un maravilloso claustro con arcos góticos que nosostros estudiantes apreciábamos mucho, solo porque era nuestro campo de voleibol. Eh si, la red que separaba las dos partes de la cancha, estaba tendida entre la pared y un palito cerca del pozo central. ¡Era normal que durante los juegos, algunos arreglaran el palito lo mejor posible con algunos golpes bien fuertes!

El claustro de la escuela superior “Marco Foscarini” y el campo de voleibol (foto del sitio www.nuovavenezia.gelocal.it)

Y luego estaba la sala de conferencias, que tenía una ventana directamente sobre el cuerpo central de la iglesia, dedicada a Santa Catalina de Alexandria. Estaba decorada, la iglesia, con un estupendo lienzo del Paolo Caliari conocido como el “Veronés”, hoy conservado en las galerías de la Accademia. Representa el matrimonio místico de Santa Catalina. Hay otras obras, como las del Tintoretto sobre la vida de la santa, que actualmente no se hallan más allí en su lugar original, sino en el Palacio Patriarcal.

El lienzo de Paolo Veronés “El matrimonio místico de Santa Catalina”, hoy en las galerías de la Accademia (foto del sitio www.museoradio3.rai.it)

Había también un jardín muy grande en la parte posterior de la escuela, que bordeaba la laguna en las Fondamenta Nove. Era un espacio muy amplio, con un campo de futbol, un segundo campo de voleibol (¡esta vez la red estaba perfecta!)  y un corredor largo con azulejos que se usaba como pista de atletismo.

El colegio tenía también un internado nacional (o a lo mejor el internado tenía también un colegio, nunca lo entendí muy bien) y hoy ofrece un nuevo curso: el colegio europeo, la variante moderna de los estudios clásicos. Durante mis visitas, sobre todo con un público extranjero, hablo siempre de mi ex escuela. Lo que vale la pena no es tanto el paréntesis biográfico, sino saber que el bachillerato “Marco Foscarini”, como casi todas las escuelas venecianas, se hallan en edificios históricos y que estos poco han cambiado durante los siglos y mantienen hoy sus características originales.

Entrada al colegio y la cercana iglesia de Santa Catalina (foto del sitio www.convittofoscarini.gov.it)

 

Entrada al internado “Marco Foscarini” (foto del sitio www.convittofoscarini.gov.it)

A partir del 2003, fue inaugurado el Museo de Física, dedicado al abad Antonio Maria Traversi. En el, se conservan más de doscientos instrumentos de física y muchos todavía hoy siguen funcionando perfectamente y se utilizan para realizar experimentos en el laboratorio.

Referido a esto, recuerdo una demostración muy interesante de la expansión térmica de los metales bajo una fuente de calor. Una barra de metal fija en una abrazadera, explotó – por lo menos este es mi recuerdo – golpeándome la pierna. ¡Nada serio, pero este asunto lo aprendí muy bien! El museo se puede visitar con reserva adelantada: me contacten, será un placer para mi llevarlos a  ustedes a ver mi ex escuela y el museo. ¡Y claro, no se olviden de preguntarme como me fue en la prueba de la clase de física!

Federica Gullino
Best Venice Guides
federica.gullino@gmail.com