La conservación de las pinturas en Palacio Ducal, breve historia

Abr 15, 2021arte, artesanía0 Comentarios

El visitante que pasea por las salas del Palacio Ducal de Venecia, frecuentemente se pregunta si las preciosas pinturas que las decoran han  sido restauradas, retocadas o pintadas de nuevo.

Paolo Veronese, Venecia reparte premios y privilegios, fresco, 1576-7, Palacio Ducal, Anticolegio. Una relación de 1785 sobre el estado de las pinturas en el Palacio menciona varias causas de daños: humedad, humo de la chimeneas, infiltraciones de agua, malos restauros…

Por supuesto, Venecia y sus maravillas son frágiles, nos damos cuenta de eso, dramáticamente, cuando nos enfrentamos a un acontecimiento  extraordinario como la marea alta del 12 de noviembre de 2019. Pero sobre todo hay problemas cotidianos, un clima constantemente húmedo  y un alto nivel de contaminación, que día tras día contribuyen al deterioro de las obras de arte. Los problemas de conservación ya quedaban claros al antiguo gobierno de la Serenísima, que siempre intentó cuidar las obras maestras que ornaban las sedes del poder.

Los documentos cuentan de las normales actividades de mantenimiento de obras y edificios, pero también de las intervenciones extraordinarias  debidas a eventos imprevistos, incendios que varias veces dañaron partes  del Palacio Ducal o infiltraciones de agua, como las que fueron causadas  por una nevada excepcional en 1683.

Por supuesto, el restauro de la época no era exactamente como lo entendemos hoy, o sea una intervención conservadora: sabemos por ejemplo que en el año 1400 el gobierno veneciano decidió volver a pintar totalmente las obras dañadas en la capilla privada del duque en palacio. Desde 1474, a los ya célebres hermanos Bellini, Gentile y Giovanni, se les encarga el mantenimiento de la decoración de la sala más importante del Palacio, la del Consejo Mayor, que no se encuentra en buen estado. El cargo, vitalicio y considerablemente remunerado, establece que los pintores arreglen, y donde sea necesario vuelvan a hacer, todas las obras perjudicadas, a fin de asegurar el decoro de la sala que se define “el  ornamento más precioso de la ciudad”.

Guariento di Arpo, Coronación de la Virgen, detalle, fresco, 1365. Adornaba una pared en la sala del Gran Consejo y fue dañado por el incendio de 1577. Quedó ocultado por el Paraíso de Tintoretto hasta principio de siglo XX

En los dos siglos siguientes se alternan varios conservadores. En 1524 se acomodan otra vez los lienzos del Consejo Major, y sobretodo el fresco del Paraíso pintado en siglo XIV sobre la pared del trono, y que hoy sobrevive en fragmentos. En efecto en 1577 un incendio devastador causará  la perdída de todas la obras más antiguas, incluidas las de los Bellini,  y la restauración total de la decoración en el estilo de finales de siglo  XVI.

Ludovico Pozzoserrato (Lodewijk Toeput), El incendio de 1577 en Palacio Ducal, Museo Bailo Treviso

Los operadores, que hasta este momento parecen actuar de manera  discontinua, son pintores hoy muy poco conocidos, que a veces envían súplicas al gobierno ofreciéndose voluntariamente para el trabajo. Entre ellos destaca un sobrino del gran Ticiano, que en 1608 se ofrece para la  limpieza y la conservación de las obras en el Palacio en cambio de un modesto sueldo de diez ducados mensuales, inclusivos de los materiales  que eventualmente se utilicen, como colores barniz y pegamento.  Lamentablemente no sabemos si la propuesta ha sido aprobada o en cual forma, y es sólo desde finales de siglo XVII que las intervenciones de restauro en los edificios públicos se vuelven más constantes, bajo el control de la magistratura de los Provveditori al Sal.

Detalle de la Sala del Gran Consejo (Maggior Consiglio) con el Paraíso di Jacopo Tintoretto (aprox. 1588-92)

Al principio los encargados son los miembros del Collegio dei Pittori, la asociación de los pintores venecianos, que producen esporádicas relaciones y propuestas de intervención.

Entre los artistas que se ocupan de las restauraciones se encuentran ahora unos nombres conocidos – como Antonio Zanchi y Carlo Loth – que  frecuentemente entran en competición entre ellos.

Incluso parece que no han hecho un buen trabajo si unos pocos años más tarde se les define “pandilla de artistas en paro” y acusados pensar sólo en su proprio interés.

Gabriele Caliari, El dux Marino Grimani recibe a los embajadores de Persia, 1595, Palacio Ducal, Sala de las Cuatro Puertas. Según la relación de 1783, el cuadro parece no encontrarse en muy buen estado, pero tampoco ha sufrido restauros anteriores Foto: wikimedia commons

Así los crítica otro pintor, Pietro Edwards, que en 1777 es nombrado Inspector sobre las publícas pinturas, encargo que mantiene hasta la caída de la República. Edwards organiza un verdadero taller de restauración con criterios muy modernos. Produce una gran cantidad de relaciones sobre el estado de las obras de arte, sus problemas y las intervenciones que necesitan, especialmente interesantes porque en esas  aparece la idea que es fundamental preservar el trabajo original del  artista y utilizar técnicas reversibles. En 1785, en una relación sobre el progreso de sus actividades, declara que 405 pinturas han sido ya restauradas, otras 342 esperan una intervención y 236 se excluyeron para ser demasiado dañadas. Muchas de éstas obras siguen decorando las paredes  del Palacio Ducal, sólo hay que descubrirlas.

Emanuela Belgrado
BestVeniceGuides
www.thinkvenice.com